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7 excusas para no mejorar tu economía

Te comparto mi excusa para no empezar

Ante ciertos temas que nos resultan difíciles de resolver nos creamos excusas disfrazadas de razones para autoconvencernos que no es necesario enfrentarlos o simplemente decidimos “patearlos” para más adelante. Nuestra relación con el dinero no es la excepción. Por ejemplo, yo creía que ocuparme de mis finanzas personales me convertiría en una persona materialista. Dado que nosotros le damos un significado negativo a esta palabra, pasaría a ser fría y calculadora en pos de conseguir dinero.  Sin embargo, al formarme en finanzas personales pude hacer el famoso “click”. Pude entender que manejar de la mejor manera nuestro dinero nos permite alcanzar un estilo de vida asociado a emociones totalmente opuestas. Tener más tiempo para aprender algo nuevo, compartir más momentos de calidad con nuestra familia, vivir con mayor tranquilidad, conocer nuevos lugares,etcétera.

Destrabar este tipo de excusas es fundamental para comenzar a administrar mejor nuestros recursos. Por eso te presento las siete excusas que se suelen utilizar para postergar este tema. ¿Cuál es la tuya?

Las 7 excusas más utilizadas para no mejorar tu economía personal

1.NO TENGO TIEMPO

Hoy en día la principal excusa que usamos es: “no tengo tiempo”.Quizá porque ya estamos abrumadas por todo lo que implica trabajar, estudiar y ocuparnos de nuestra familia que utilizamos el “no tengo tiempo” como respuesta automática para no sumar algo más. El punto es preguntarse, ¿qué es lo realmente importante?¿ cuáles son nuestras prioridades y cómo las definimos?

Es fundamental definir cuáles son nuestras prioridades porque cuando algo se vuelve una prioridad para nosotras, encontramos el tiempo y la voluntad para hacer lo que nos proponemos. ¿Cuándo algo se vuelve una prioridad?Cuando tenemos un “por qué”, un motivo personal poderoso, que nos incentiva a actuar pase lo que pase. Te cuento cómo encontrarlo aquí

2. NO TENGO DINERO

Decimos que no tenemos el dinero suficiente para aumentar nuestros ahorros y mucho menos pensar en otras alternativas de inversión. Con este pensamiento intentamos convencernos que “empezaremos en cuanto tengamos el dinero”. Sin embargo, en cuanto lo tengamos, es muy probable que ni siquiera estemos preparadas para manejarlo. Independientemente si contamos con el dinero o no, primero debemos educarnos financieramente, buscar y entender las distintas alternativas para gestionar nuestros ingresos, gastos, ahorros e inversiones . Esto nos acercará más rápidamente a contar con el dinero frente a la inacción que significa caer en esta excusa.

3. NUNCA ME LLEVÉ BIEN CON LOS NÚMEROS

Hay una creencia que sólo algunas personas (generalmente, hombres) tienen un don natural para entender el “mundo del dinero”. Muchas mujeres pensamos que no tenemos la suficiente capacidad para aprender a manejar nuestro dinero y mucho menos convertirnos en inversoras. Por eso muchas veces nos decimos que “los números no son lo mío” o “las matemáticas me aburren”. Sin embargo, como cada tema nuevo que decidamos aprender, debemos pasar por una curva de aprendizaje. En un primer momento puede resultar frustrante y difícil, pero es necesario entender que no es sólo es un tema de “números” sino que estamos decidiendo cuál es la economía personal que necesitamos para vivir la vida que queremos. No es una cuestión que “no te lleves bien con los números o no seas capaz de manejar tus finanzas” sino que nadie nos ha enseñado sobre este tema.

4.SOY JOVEN PARA PENSAR EN MI FUTURO

Generalmente pensamos que tener más control de nuestro dinero implicará reducir aquellas actividades o cosas que nos generan disfrute. Asociamos el manejo de nuestras finanzas personales únicamente con limitar nuestros gastos o aprender “sobre temas de dinero” que nos suenan bastante aburridos. Este pensamiento se acentúa cuando somos jóvenes y queremos disfrutar del momento presente. Pensamos en que tenemos el tiempo suficiente para ocuparnos de nuestro futuro financiero. La realidad es que no son cuestiones incompatibles. Podemos disfrutar de nuestro dinero y “comprar” experiencias pero teniendo en mente la adopción de hábitos financieros que nos permitan mantener y/o alcanzar el estilo de vida que deseamos tener.

5. TENGO UN EMPLEO MUY ALEJADO DEL MUNDO DEL DINERO

Desde el momento en que cambiamos nuestro tiempo y conocimiento por dinero, ya no tenemos un único empleo. Al menos debemos ocuparnos de dos: nuestra propia actividad laboral y la gestión del dinero que obtenemos de la misma. ¿Cuál es el sentido de vender nuestro valioso tiempo y saber por dinero si no lo sabemos manejar de la mejor manera?

Si bien aprender sobre dinero nos parece un mundo alejado, no tomamos noción que en nuestra vida diaria manejamos y controlamos muchas actividades de las cuales no nos consideramos “expertas”. Por ejemplo, aprendemos rápidamente las funciones de los últimos aparatos tecnológicos (smarTVs, celulares, tablets). Manejamos con facilidad las redes sociales y todas las posibilidades que éstas nos brindan para comunicarnos. A medida que sabemos más sobre su funcionamiento adquirimos el conocimiento necesario para beneficiarnos de sus avances. Para el caso del control de nuestro dinero es exactamente igual, es tomarnos el tiempo (aunque parezca que sea poco) para iniciar el círculo virtuoso de aprendizaje.

6. NO PUEDO AHORRAR PORQUE MI SUELDO ES MUY BAJO

Muchas veces consideramos que nuestro sueldo no es suficiente para ahorrar. Sin embargo, alguna vez te preguntaste si estás haciendo todo lo posible para tener ahorros. En la mayoría de los casos la generación de ahorro se basa en la falta del hábito y noción de cómo consumimos.

►¿Sabes con exactitud cuáles son todos tus gastos? ¿los clasificaste?

►¿todos los gastos que realizas son necesarios?

Luego de pensar cómo son nuestros gastos y si realmente los realizamos en sintonía con lo que deseamos, podemos establecer nuestras metas de ahorros. No es necesario que sean grandes metas, sino que sean suficientes para comenzar a adoptar el hábito de ahorrar.

7. YO NO SOY MATERIALISTA

Tendemos a etiquetar como “materialistas” a aquellas personas que están muy pendientes y/o hablan mucho de dinero. Pero, ¿acaso en el sistema actual no dedicamos la mayor parte de nuestras energías y tiempo para obtener cada vez más ingresos para cubrir nuestras necesidades básicas y “gustitos” (como viajes, ropa de marca, el auto)? Es indiscutible que la mayor parte de nuestras decisiones están determinadas por el rol que tiene el dinero en nuestra vida.

Ante esta excusa de preferir no hablar o tratar temas dinero para no sentirnos o que no nos señalen de “materialistas”, hay que tener en cuenta que una persona que se educa y está interesada en manejar mejor su dinero no lo hace con el fin de sólo acrecentar su riqueza sino justamente porque posee una motivación “no-materialista”.

¿Te sentís identificada con estas excusas? ¿Alguna vez las utilizaste para justificarte?

Plantearse estas preguntas y reconocer nuestras respuestas es el primer paso para el cambio.

 

 

25 agosto, 2017

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