Cuando pensás en el dinero, ¿qué es lo primero que viene a tu mente? Quizá sean las cuentas que hay que pagar, la presión de generar ingresos para vivir o ahorrar todo lo que puedas para estar resguardados en el futuro.
El significado que le das puede generar resistencias internas que te impiden mejorar tu relación con el dinero.
Te propongo que hablemos más sobre el dinero desde este punto de vista porque es una de las barreras principales para hacer realidad un sueño profesional. En las sesiones de coaching escucho mucho frases como:
Me encantaría dedicarme a mi emprendimiento full time pero no puedo dejar mi estabilidad económica.
Me hubiera encantado estudiar arte pero en mi familia desde chica me decían que me iba a morir de hambre si estudiaba eso.
Me encantaría no estar tan estresada y a las corridas en mi trabajo pero no puedo trabajar menos horas. No podría seguir con mi estilo de vida actual!
Cuando empecé mi emprendimiento, mi objetivo era difundir la educación financiera entre mujeres. Ayudar a más mujeres a sentar las bases de su libertad financiera. Mi principal motivación para hacerlo fue darme cuenta que, aún habiendo estudiado economía, necesitaba educarme financieramente. A partir de notarlo, empecé a dedicar mucho tiempo a aprender sobre finanzas personales.
Y después de ponerlo en práctica, me di cuenta que había algo más. Los pensamientos y emociones que me generaba este tema me seguían limitando más allá del conocimiento que tenía. Para mí no era suficiente aprender a manejar el «lado visible» del dinero.
Por eso me ocupé de profundizar en lo que sería el lado invisible del dinero, de lo que no somos conscientes que nos está limitando y que tanto cuesta cambiar.
Las emociones que nos genera manejar el dinero y lo que pensamos cada vez que pensamos en él:
Eso que sentimos y pensamos que hace que pospongamos ver el resumen de la tarjeta de crédito.
Eso que sentimos y pensamos cuando sabemos que seguimos dependiendo de alguien para cubrir nuestros gastos.
Eso que sentimos y pensamos cuando aumentan nuestros ingresos.
Eso que sentimos y pensamos cuando todo lo que damos en nuestro trabajo no se refleja en nuestra cuenta bancaria. O, al revés, eso que sentimos y pensamos cuando todo lo que tenemos es mucho más de lo que creemos merecer.
En un libro leí que el dinero es como las dos caras de una moneda. Y decía:
«En un lado de la moneda está la culpa el conflicto el arrepentimiento, la codicia, la negación, el miedo, el dolor por no poder mantener el dinero. Nuestras preocupaciones nos mantienen despiertos a la noche. Nos avergüenza tener mucho. Nos avergüenza tener poco. Sentimos que nunca tenemos suficiente. Discutimos con nuestra pareja sobre el dinero. Evadimos tratar temas de manejo de dinero. Nos enojamos con nosotros mismos por comprar algo o vender algo. Damos dinero a caridad, un préstamo a un amigo o lo derrochamos, e inmediatamente nos arrepentimos. No podemos saber si tendremos lo suficiente para pagar las cuentas el mes siguiente, tomarnos vacaciones o retirarnos.
Pero, del otro lado de la moneda, el dinero nos puede reportar sentimientos de éxito, confianza, alivio, disfrute, satisfacciones empoderamiento y conexión. Recibimos un bono y compramos algo que realmente necesitamos o queremos. Tenemos un dinero extra para hacer una donación para una causa que sostenemos. Nos ocupamos de otras personas. Algo necesita ser reparado y nosotros somos capaces de arreglar sin preocuparnos de dónde vendrá el dinero. Dejamos un matrimonio infeliz porque tenemos nuestro propio ingreso. Usamos nuestro dinero en experiencias que nos enriquecen»
Por eso quiero contarte sobre las 5 emociones que te alejan del dinero.
1-El miedo: “Me da miedo quedarme sin dinero” «Me da miedo ver mis números».
2-La tristeza: «Me frustra y preocupa no llegar a las metas financieras que me propongo».
3-La culpa: «Me siento culpable cuando gasto» «No disfruto lo que tengo»
4-La desconfianza: «No confío en el mundo financiero».
5-La ambición: «El dinero nunca es suficiente»
En el siguiente video podés ver más en detalle cómo influyen cada una de ellas en nuestro comportamiento y mis recomendaciones para aplicar en cada caso.
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